Han existido muchas leyendas a lo largo de la historia de Cali y Valle del Cauca, unas antiguas, otras no tanto; pero todas hacen una digna representación de las raíces de esta región que con casi 500 años de historia. Éste es el caso de Buziraco, el demonio que atormentó a ‘La Sucursal del Cielo’ durante varias décadas en el siglo XIX.

 

Respecto a esta leyenda, se pueden encontrar diferentes versiones que llegan a la misma conclusión: todos los males que aquejaron a la ciudad en esa época, estaban relacionados con Buziraco.

 

¿Cómo llegó Buziraco a Cali?​

 

Se dice que este demonio ya había estado de visita en el Cerro de La Popa, exactamente en Cartagena de Indias, ciudad de la que fue desterrado por el Fray Alonso de la Cruz Paredes, por haber causado diferentes plagas, sequías y enfermedades.

Desde ese momento, las cosas en Cartagena cambiaron para bien. Sin embargo, en Cali nadie sabía lo que se avecinaba, pues, la llegada de Buziraco sería el inicio de una época sumamente difícil para la ciudad.

Según Óscar Obando, Licenciado en Literatura de la Universidad del Valle, existen dos posibles orígenes de Buziraco: “Los blancos aseguraban que era un demonio desterrado de España, llegado al país en una galera por los tiempos de la conquista; para los negros era un espíritu que decidió acompañarlos colándose en los barcos de los vendedores de esclavos”. Lo cierto es que estas dos versiones apuntaban a lo mismo: estuvo presente en Cartagena y después se mudó a Cali.

 

Las consecuencias

 

En el año 1837, la ciudad estaba invadida por diferentes males como dengues, lepra, plagas e incendios que causaron miles de muertes. Muchas personas atribuyeron todo lo que sucedía a la presencia de un murciélago gigante que se podía ver sobrevolando el cerro en el que actualmente se encuentran ubicadas las tres cruces.

Por esa razón, el 3 de mayo de ese mismo año, una pareja de hermanos, los frailes franciscanos Juan y Vicente Cuesta, provenientes de Popayán, llegaron a Cali, con el propósito de subir al cerro en el que se encontraba Buziraco e implantar tres cruces de guadua. Se dice que cuando se instalaron dichas cruces en la parte más alta del cerro, se escuchó un estruendo que acompañó la voz del demonio, quien se encargó de maldecir a la ciudad. A partir de ese momento, Buziraco quedó atrapado.

 

“Todos los 3 de mayo, miles de personas comenzaron a subir al cerro a realizar oraciones y Misas”.

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Años después, los hermanos Cuesta abandonaron la ciudad. Sin embargo, Fray Damián González continuó realizando las procesiones al cerro cada año, bendiciendo las cruces de guadua que se encontraban en ese lugar. Luego de varios años, González falleció; por lo tanto, los caleños continuaron subiendo al cerro por su propia cuenta hasta que en 1925, ocurrió un terremoto en la ciudad que logró derribar las cruces de guadua y varias iglesias de la ciudad. Se dice que Buziraco fue quien desató dicha catástrofe liberándose del cautiverio en el que se encontraba.

 

El destierro de Buziraco

 

La presencia del demonio podía verse nuevamente rondando el cielo de la ciudad. Por lo que años más tarde en 1937, exactamente 100 años después de la instalación de las primeras cruces de guadua, el Padre Marco Tulio Collazos decidió que era pertinente construir nuevamente las tres cruces, pero esta vez, debían estar hechas de hierro y concreto.

La construcción de las tres cruces comenzó el 26 de mayo de 1937 y finalizó el 6 de enero de 1938. El día de la inauguración, miles de caleños subieron al cerro para celebrar el destierro definitivo de Buziraco, declarando la paz definitiva en la ciudad.

En la actualidad, muchas personas aún dicen haber visto a este demonio que atormentó a la ciudad, durante muchísimos años, pero que, finalmente hace parte de la historia y de la reconstrucción de lo que hoy llamamos Cali ‘La Sucursal del Cielo’.
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