“Moncho Santana es un eje, es una matriz, pues fue el primer intérprete de la canción que nos ha puesto a gozar a todos, a los bailarines que nos movemos al son de Cali Pachanguero”. Frase de ‘El negrito del sabor’- bailarín caleño de la ‘vieja escuela’.

 

Luís Alfonso Peña Sánchez, a sus 57 años, con un aspecto bastante delgado y deteriorado por culpa de su problema de drogadicción, parece olvidar en ocasiones que en su interior aún permanece el maestro, el cantante emblemático, ese Moncho Santana que tanto jóvenes como viejos, amantes de la salsa, añoran ver nuevamente brillar.

Tal, como dijo un día el profesor Alejandro Ulloa, “Cali no es la capital mundial de la salsa, Cali es capital mundial de las memorias de la salsa” y son justo esas memorias, las que reclaman bailarines, cantantes y allegados a Moncho Santana, porque quieren escuchar la voz del señor de señores, de uno de los fundadores de la salsa en Cali.

Encontrar a Moncho fue bastante difícil, toda una travesía, recorrí las calles de su barrio, Aguablanca, en busca de alguna pista que me condujera a él, corrí con suerte, porque después de 2 días encontré la casa en la que vivió hace algunos meses y en la que ahora solo viven sus hijos y varios nietos.
Intente hablar con alguno de sus hijos por casi una semana, pero jamás los encontré, solo pude tener contacto con uno de sus nietos mayores, recuerdo que me dijo “Yo con ese señor no me comunico, no sé si va a venir o no, hable con mi mamá”.

 

Aprendiendo lo bueno y lo malo

Moncho Santana nació en Cali en el año 1956 y como él mismo afirmó con gran euforia, Dios lo tenía destinado para algo grande, para ser un icono de la salsa en Cali, Puerto Rico, New York y el mundo.

Su infancia la vivió en el barrio Primero de Mayo, en compañía de sus padres y 3 hermanos, fue una niñez cargada de pobreza, habían noches en las que se acostaba sin comer o con una agua de panela en su estómago. Además, Moncho, permanecía sin compañía la mayor del tiempo, “podría decir que mi infancia, fue una infancia llena de soledad”.

Desde muy chico siempre le llamó la atención la salsa, con el paso de los años, se fue desarrollando su talento, pero fue exactamente a los 17 años cuando inició sus pininos musicales, “yo trabajaba zapatería, pero la situación era muy difícil, me canse de eso, un día me fui para el barrio las Acacias, donde ensayaban los ‘Hermanos Jordán’, les pedí un chance, a mí me gustaba mucho la percusión y me dieron la oportunidad”.

Moncho se había casado hace un año con su primera esposa, madre de 3 de sus hijas, su hija mayor Liliana estaba recién nacida, pero esto no fue impedimento para su inicio como músico empírico, junto a los 4 hermanos Jordán y 4 músicos más. Después de algún tiempo, comenzó a interpretar los coros y fue desarrollando su faceta como cantante.

Moncho vivía ya en Aguablanca y hasta ese barrio, grupos, orquestas y conjuntos musicales lo iban a buscar, pues era un cantante polifacético, interpretaba desde baladas, rancheras, boleros, salsa, hasta raspa. Pasó por varias agrupaciones, como ‘Soles poderosos’ en 1975, ‘Fórmula 8’ en 1976, ‘La misma Gente’ en 1980 y se especializó en la interpretación de la salsa.

Fue en ese mismo barrio, en el que al no encontrarlo, decidí hablar con algunos vecinos, afirmaban que en las noches, él llegaría a la casa de sus hijos. Tras esperarlo en una panadería cercana, me encontré la noche del 17 de Mayo del 2013, día en que coincidencialmente se rendía homenaje al fallecido maestro Jairo Varela, con Carlos Holmes Sinisterra, más conocido como ‘El negrito del sabor’, este bailarín profesional comentaba que había bailado en el transcurso del día para el Grupo Niche, me le acerque inmediatamente y le pregunté por Moncho Santana, respondió “claro es amigo mío”.

 

Moncho Santana fue el primer intérprete de la canción que puso a gozar al mundo entero: Cali pachanguero

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Una voz que enamoró a Niche

Y fue una noche de 1984, durante una presentación en la discoteca ‘Lemon’, anteriormente ubicada en el barrio Vipasa, en la que Moncho enamoró al maestro Jairo Varela con su voz, el maestro quedó gratamente sorprendido y lo invitó a ser parte del ‘Grupo Niche’, para enseñarle a ‘Cali a ser pachanguera’.

“Recuerdo que me decían ‘tribilín’ porque era demasiado flaco, pero yo quería un seudónimo más profesional, a los Alfonso les dicen Poncho, Fonso, entonces yo decidí que sería ‘Moncho’ y al tener el apellido Sánchez, busque un apellido que comenzará con San, pero que rimara con Moncho y entonces escogí ‘Santana’, ‘Moncho Santana’”.

Con el grupo Niche, Moncho grabó 2 producciones, 16 temas en total, la primera fue ‘No hay quinto malo’, que incluía canciones como ‘La negra no quiere’, y donde inmortalizó con su interpretación el himno de la salsa en su ciudad, ‘Cali Pachanguero’ y puso a gozar al mundo entero; la segunda ‘Triunfo’ de la que hace parte ‘Ana Milé’ y ‘Del puente pa’ allá’, ésta última producción se grabó mientras hacían una gira por Estados Unidos.

Por cuestiones económicas y de inconformidad, Moncho decide retirarse, pues él sentía que las directivas se estaban lucrando con su voz y que no se le estaba pagando lo justo. Esta situación desató varios roces con el fallecido maestro Jairo Varela. “Jairo, que en paz descanse, en términos musicales me genera un gran respeto, fue buen maestro, buen compositor, pero también fue muy mala gente. La carta publicada en el portal salsaconestilo.com, escrita por Jairo y dirigida a la opinión pública fue una total payasada, su apoyo no era sincero y menos hacia mí, con quien la relación laboral finalizó tan mal”

Fue muy poco el tiempo que Moncho duró en el grupo Niche, de hecho no fueron más de 2 meses, pero su participación en esté, le dio un giro totalmente distinto a su carrera y lo posicionó en Cali como un gran cantante. Así lo recuerda Guillermo Varela, Ingeniero de sonido del Grupo Niche desde 1984, además sobrino de Jairo Varela, “Moncho era una persona, seria, trabajadora, muy buen músico y cantante, logró posicionar numerosos temas en el primer lugar, la versión de ‘Cali Pachanguero’ que él hizo, es una de las más querida por caleños y extranjeros. Moncho Santana es un icono de la salsa”.

 

Del amor al olvido

‘El negrito del sabor’, me acompañó nuevamente a la calle en la que vive la familia de Moncho, pero en esta oportunidad no fuimos hasta donde ellos. Llegamos al segundo piso, 2 casas previas a la de los Santana, donde vive Kellen Lizeth, vecina y amiga hace más de 6 años de Moncho, fue precisamente ella, quien me contó un poco más de la vida de él y quien finalmente me ayudó a contactarlo, pues a pesar de las múltiples llamadas que le realizaba a Moncho, él no daba señales de vida.

Como no se las dio al Grupo Niche después de su retiro, él en esa época estaba iniciando una relación con quien fue su segunda esposa y la madre de 2 de sus hijos, una ciudadana Norteamericana con la que finalmente se radicó en Estados Unidos.

Vivió 18 años en Norteamérica, en donde trabajó con el grupo Star, como intérprete durante 1 año, logrando volver éxito el tema ‘Margarita’ y con la orquesta Palenque, logró posicionar temas como ‘Salsa Felina’ y ‘Cali no hay dos’. Es hasta 1989, cuando Moncho inicia su recorrido como solista, graba con su propia orquesta para Combo Records, dirigido por Rafi Torres, con quienes hizo 3 producciones, de las que surgieron éxitos como ‘Vendedora de amor’, ‘Imagínate’, ‘Tendría que llorar por ti’, ‘Sobre tu cuerpo’ y ‘Cali es Cali’. Alternaba al igual que en Cali, la música con la zapatería. La orquesta estaba conformada en su totalidad por puertorriqueños, Moncho era el único colombiano.

Después de 11 años de matrimonio, una noche Moncho llegó a su casa, “al parecer mi exesposa se aburrió de mí, se aburrió tanto que le dio por acostarse con otro y yo la vi”

“De una manera estúpida, te has burlado de mí,
de una manera estúpida, te has reído de mí,
en mi propia cara, antes mis propios ojos,
con un amigo del alma, se ve que no te importo, nada (…)”

Moncho Santana, tras esta gran decepción amorosa, decide volver a Colombia, no quiso regresar con ella, ni siquiera, pensar en la posibilidad de enamorarse nuevamente y para su desgracia perdió completamente el contacto con sus 2 hijos Norteamericanos, un hombre y una mujer, “ella tuvo la desfachatez de indisponer a mis hijos y hablar mal de mí, para ellos yo soy el malo”.

Al enterarse de la traición, lo primero que hizo fue refugiarse durante 3 días en el alcohol y la cocaína, con el paso del tiempo no podía parar de consumir y la drogadicción lo arrastró al basuco. Moncho no niega que no haya consumido drogas alucinógenas antes, pero afirma que previo a la separación nunca sintió dependencia.

Y tal como lo interpretó Ismael Miranda ‘La droga, te vira la vida al revés, estás entregado y no ves lo bueno que hay en otras cosas’. Olvidó incluso, que no solo era Luis Alfonso Peña, si no que para los caleños era el inmortal Pachanguero, el que coreaba en sus presentaciones el popular ‘Apue’ “Cuando me saludan en la calle, algunas personas aún me dicen ‘Quiubo Moncho’ y yo digo “Ah verdad, yo soy Moncho”.

En Cali, está radicado hace ya 12 años, exactamente el mismo tiempo que lleva en la drogadicción. En su regreso a la ciudad que lo vio crecer, se reencontró con Guillermo Varela en las oficinas del grupo Niche, Guillermo cuenta que Jairo lo quiso ayudar y le montó una orquesta, estuvieron ensayando en las instalaciones por 3 meses, bajó la dirección musical de Alí Garcés “Tarry”, saxofonista. Pero las cosas no resultaron. Moncho tenía serias dificultades con su voz, pues la drogadicción le maltrato fuertemente la garganta, algunos miembros del Grupo Niche, le recomendaron a Jairo que le buscara un especialista para que lo tratara, Guillermo con una sonrisa dibujada en su rostro, cuenta “Moncho siguió su camino sólo, ha sido muy difícil para él retomar su vida profesional, pero ahora parece que estaba encontrando nuevamente su rumbo”

A pesar de mi insistencia y de mi deseo de que Moncho respondiera mis llamadas, no lo lograba, volví varias veces donde Kellen y hablamos sobre él, además por fin ella logró que le contestara y Moncho respondió mi llamada. Kellen me contó que Moncho estaba viviendo en Buga hace 3 meses, pero que cuando recién llegó a Cali, una de las tantas veces que pasó por su casa, se quedó hablando con su madre y le mencionó su situación en las drogas. Ellas lo ayudaron algunas veces con comida. “Moncho estuvo en la Fundación Grupo de Apoyo, durante 3 meses en proceso de rehabilitación, él dice que ya está recuperado, pero él se retiró de la fundación porque no aguanto el encierro”.

Moncho y Kellen coinciden en que él se deprime fácilmente con la soledad y recae en las drogas, además en que su familia y “amigos” le dieron la espalda completamente, “sus hijas por ejemplo, cuando estuvo tan de lleno en la drogadicción lo despreciaban, pero cuando a él le está yendo bien, se acuerdan que existe”.

“Me duele que mis hijos me hayan dado la espalda, porque yo he sido buen padre”. Julián, quien también agregó a su nombre el ‘Santana’, el penúltimo de sus hijos, es el único que ha permanecido al lado de su padre, ha sido un gran apoyo, no solo como su representante, sino también en su proceso de recuperación. En total Moncho tiene 7 hijos.

Y aunque sus seguidores coreaban a voces cada uno de sus éxitos, hoy se lo encuentran en la calle y muchos ni siquiera recuerdan quien fue.

 

Morir cantando y bailando salsa

 

Moncho responde mi llamada un sábado a las 6 de la tarde, me comenta que se encuentra con algunos amigos, no me lo dice, pero su voz es la de un hombre alicorado, concretamos una cita para el día siguiente a las 2 de la tarde, que por decisión de él es trasladada a las 5, pues se encontraba ‘enguayabado’, quedamos de encontrarnos en casa de Kellen, afortunadamente ese fin de semana Moncho se encontraba en Cali.

Él se fue a vivir a Buga, en la casa de su padre, porque allá se siente mejor. Aunque en realidad no es que tengan una muy buena relación, estando lejos de Cali, ha podido controlar mejor la droga y ya no permanece más de 2 días fuera de Buga.

“En este momento, deseo, quiero y sé que voy a lograr superar la drogadicción, con la ayuda de Dios, aunque tengo claro que no es algo que se logra de la noche a la mañana, pero el hecho de haber llegado al extremo de no tener donde dormir, ni comer, me ha hecho reflexionar. Además esto es algo que debo hacer yo, nadie más lo puede hacer por mí”. El hombre que un día alterno con Marc Anthony, Gilberto Santarosa y otros cantantes de talla internacional, quiere resurgir nuevamente en la música.

Inmediatamente recuerdo las palabras de ‘El Negrito del Sabor’ “Moncho es un fundador de la salsa aquí en Cali, ¿Por qué no hacerle un homenaje?, pero en vida, yo me imagino a Moncho Santana cantando en vivo el himno de la salsa en nuestra ciudad y más de mil bailarines, bailando al son de ésta canción”.

Moncho Santana, llega un poco antes a la cita que teníamos pendiente e inmediatamente le dice a Kellen que me llame para cancelarla, porque no ha podido cambiarse desde la noche anterior, pero yo no le doy tiempo para llamar, por fin lo he encontrado, sonrió, lo abrazo e iniciamos nuestra conversación. Al igual que Moncho estoy segura de que Dios lo tiene destinado para un propósito, porque a pesar de haber atravesado tantos límites, permanece vivo y ahora está mucho mejor que hace algunos meses, su voz ha cambiado muy poco, el talento sigue intacto.

“Ahora sí a batallar”, Moncho Santana me mira y sonríe, además me cuenta que pronto viajará con Julián a una gira por Estados Unidos, donde aprovechará para grabar una nueva producción en la que incluirá 4 temas. Uno de los temas que incluirá, es una composición que hizo en Estados Unidos, y que título ‘Será’, “Será que puedo mirarte, será que puedo seguirte, mujer hermosa de belleza indescriptible, será que estas muy solita y quieres que te acompañe en tus noches de tristeza y desconsuelo, te imagino, desbocada en tus deseos, que en mucho tiempo has mantenido en silencio”.

Además incorporará un tema de José José ‘Lo que ayer fue no será’, que convertirá en una balada-salsa, para los arreglos se reunirá con Ramón Sánchez porque ya ha trabajado anteriormente con él y quiere que haya una misma línea entre las producciones anteriores y la nueva.

“Mi proceso de rehabilitación lo comparo con la recuperación de mi voz, con el paso de los años, la ronquera desapareció y recuperé mi afinación, sé que de la misma forma, poco a poco iré superando mi adicción. Además mi pasión por la música me permitirá salir adelante, pues yo voy a morir cantando y bailando salsa”.

 

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