La Sucursal del Cielo

Con su salsa, su pluriculturalidad, su gente, su sabor, su alegría. Santiago de Cali es una ciudad que si te descuidas te enamora.

 

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El apelativo que se le dio a Santiago de Cali, como ‘La sucursal del cielo’, nace tras haber sido sede de los juegos panamericanos en el año 1971.

 

La llegada de 2.996 atletas, procedentes de 32 países, dieron inicio a la VI versión de los juegos panamericanos, hecho que transformó la ciudad y desató en los caleños una particular amabilidad y acogida hacia sus visitantes, que por la poca oferta hotelera de ese entonces, incluso hospedaban en sus casas.

 

Cali, de sede panamericana a sucursal del cielo

 

Las obras e infraestructura que dejaron los juegos panamericanos en Santiago de Cali, provocaron una transformación en todos los aspectos; en los años 70s, Cali, como simplemente la llaman muchos, pasó de ser un pueblo conocido por algunos, a una ciudad orgullosa y pujante, con mucho que brindar a sus visitantes. 

Su particular ubicación, muy cerca de la línea ecuatorial, ofrece siempre un clima veraniego, con una temperatura media de 25 °C (74.4 °F), casi constante durante todo el año, los ritmos antillanos que sedujeron a Cali, provenientes del Caribe y Nueva York, y un mestizaje que la propia Cuba envidiaria, crearon las condiciones para una ciudad alegre y festiva, de gente cálida y amable y mujeres tan bellas “como las flores“, factores todos, que producían el efecto de estar, para propios y turistas, en una sede, en un rincón del cielo.

 

En 1984, El grupo Niche lo oficializó en una de las estrofas de su ‘Cali Pachanguero’: del cielo Cali, la sucursal

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¿Cómo se convirtió Cali en la sucursal del cielo?

 

Los caleños se sintonizaron con el progreso de la ciudad, la ciudad destacó en todo Colombia por su civismo y buen trato. La feria de Cali, que había nacido en 1958, se posicionó entre las mejores fiestas no solo del país, sino de toda América.

El clima de Cali y la amabilidad de su gente, soportaban el apelativo que la ciudad se ganaba, muy subjetivamente, como sucursal del cielo, pero no fue hasta el año 1984 que Jairo Varela y su grupo Niche lo oficializaron en una de las estrofas de su Cali Pachanguero: “Barranquilla, puerta de oro, París la ciudad luz, Nueva York capital del mundo y del cielo Cali, la sucursal”, canción oficial de la feria de ese año, y que con el tiempo se convirtió en el himno de Santiago de Cali en el mundo entero.

Así fue como la capital del Valle del Cauca, una ciudad sin mar, que paradójicamente está más cerca del océano Pacífico que del Atlántico, se convirtió en caribeña, ganándose el apelativo de sucursal del cielo, una ciudad alegre, de días soleados y noches intensas, que al igual que su ‘Cristo Rey’, ubicado en uno de sus cerros tutelares, siempre te recibe con los brazos abiertos.

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Enamorados de Cali

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