Seguramente usted querido caleño o visitante de la sucursal, alguna vez en su vida me ha cruzado. Seguramente, aunque me atraviese de lado a lado, no se ha percatado de mi historia o de lo importante y útil que soy para todos los que en la ciudad habitan, pues hace falta detenerse algunos segundos a observar y admirar mi hermoso diseño arquitectónico que incluye un par de barandas de figuras, baldosas en forma de estrella o colores blancos avinotintados.

 

Lo extraño es que muchos no se percatan, aunque me hayan cargado en su billetera. Mi imagen esta sobre una de las tarjetas amarillas con la palabra MÍO, soy ese puente que ves ahí, me llamó el Puente Ortiz y fui el primer puente sobre el río Cali, sobre el río el que en épocas pasadas algunos navegaron.

 Si habláramos de mi inicio, no tenía muchas esperanzas sobre mi nacimiento, pues quien me dio vida, el Fray José Ignacio Ortiz, no tenía ni la más mínima idea de cómo se hacía un puente, él no era ni arquitecto ni ingeniero civil, tan solo era un sacerdote con la ilusión de construir su primera obra; y así lo hizo un 25 de junio de 1842, ladrillo tras ladrillo, piedra tras piedra, mezcla de cal, cáscaras y clara de huevo, sangre de animales y lastimosamente en ocasiones sangre de esclavos.171 años.

 Poco a poco yo ya empezaba a aparecer sobre uno de los siete ríos de Santiago de Cali y luego de largos tres años yo ya estaba listo con mi belleza imponente, acompañado de mis arcos y formas simples que hacían de mí el puente más importante para la ‘Sultana del Valle’, ¿importante? ¡si! ¡importantísimo! pero ustedes se preguntaran ¿este puente que se creyó o qué? pues la verdad no es por “chicanear” o algo así, fui vital para que Cali se expandiera y se urbanizara, ya que antes de mi Cali no conocía el norte, bueno eso ya no era un problema debido a que yo ya estaba sobre ese río y logré que dos “Cali’s’’ distintas se fueron uniendo rápidamente y como resultado fueran una sola ‘Sucursal del cielo’.

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