Una tarde en el Bulevar del río Cali

La mayoría de las personas vivimos inmersas en una rutina, lo cual no es malo. Sin embargo, necesitamos salir de ella en ocasiones por nuestro bienestar físico y mental. Por lo tanto, explorar y vivir la ciudad, resulta ser una excelente opción.

 

Era jueves, el reloj marcaba las 4:30 p.m., me encontraba en el trabajo y faltaba media hora para terminar la jornada. Por la cabeza se me pasaban miles de cosas, preocupaciones, estrés acumulado y todo lo que conlleva tener responsabilidades.

Por lo tanto, pasadas las 5:00 p.m., alisté mis cosas para ir a descansar a mi casa y recuperar energía suficiente para continuar afrontando el día a día. Sin embargo, como buen caleño, me gusta disfrutar de la deliciosa brisa que baja de las montañas cuando cae la tarde; esa brisa que nos hace sentir más vivos y felices de vivir en este paraíso llamado Santiago de Cali.

Así que, decidí darme una pasada por el Bulevar del río Cali, quizás una de las obras arquitectónicas más representativas de nuestra ciudad en los últimos años. Caminé algunas calles desde San Antonio hasta llegar a este largo corredor que cuenta con muchos espacios creados para que los caleños y visitantes puedan detenerse, relajarse y disfrutar de la frescura de la tarde por un buen rato.

 

“Nada mejor que ir al Bulevar del río Cali y disfrutar de la brisa que baja de las montañas”.

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Después de haber caminado varios metros decidí tomar agua en uno de los tantos grifos que existen en el Bulevar. Mientras me hidrataba, se acercó una mujer que también iba a tomar agua y de manera muy graciosa me dijo – ¿Estabas sediento, no?, inmediatamente me reí y le respondí – ¡Uy sí!, hizo mucho calor hoy.

Continué mi camino con una sonrisa, mientras pensaba que la mujer con la que había conversado hace un momento era una digna representante de la alegría que caracteriza a las personas de esta hermosa ciudad. Entre más pasos daba, aumentaba la cantidad de personas y comencé a escuchar música.

Muchos caleños que recién salían de su jornada laboral se refrescaban con una cerveza mientras conversaban de diferentes temas: eventos, trabajo, cosas personales, etc. Mientras tanto, caminaba y observaba todo a mi alrededor, mientras el viento chocaba contra mi cuerpo haciéndome sentir cosas indescriptibles que iban en una sola dirección: la felicidad.

Finalmente, llegué a la Iglesia La Ermita, uno de los íconos más representativos de Cali. Allí tuve la sensación de que había vivido una pequeña parte de la ciudad, mientras que la recompensa más grande de ese día fue haber llegado en la noche a casa con una gran sonrisa que pude transmitirle a mi familia.

Tengo pendiente otra cita en el Bulevar del río Cali, pero esa vez, espero quedarme más tiempo y poder encontrarme con mi familia o amigos en ese hermoso lugar para disfrutar la magia que ofrece ‘La Sucursal del Cielo’.

 

 

Mauricio León
Mauricio León
Caleño. Hincha enamorado del Deportivo Cali. Comunicador con énfasis social.  Apasionado por las letras y la creación de realidades a través de la escritura. Comprometido con la gestión de ciudad y la construcción de un mejor país. Fútbol y playa, mis paisajes preferidos. Periodista de CALI bacana.

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